¿Debemos hacer realidad nuestras Fantasías Sexuales?

Hoy, chicas y chicos, me apetece contaros una historia basada en situaciones reales que he vivido en consulta. En realidad, de un sinfín de situaciones también reales vividas fuera de mi consulta fruto de innumerables conversaciones con amigas y amigos que saben a qué me dedico. Hay un denominador común en todas estas conversaciones, sean pacientes o no, y se sintetiza en una pregunta: ¿debemos llevar a cabo nuestras fantasías sexuales?

Como es obvio, siempre habrá más de una opinión. En este caso los hay que opinan que las fantasías sexuales deben guardarse para uno mismo y, por el contrario, los hay que opinan que deben hacerse realidad.

Seré directa y os lo justificaré. Mi opinión es que, por supuesto que hay que hacer realidad nuestras fantasías sexuales. Pero hay que tener en cuenta ciertas premisas básicas. En realidad, dichas premisas están basadas en el sentido común y el respeto. Si tenéis pareja, y una de vuestras fantasías sexuales implica faltarle el respeto a vuestra pareja, bien sea siéndo infiel o siendo irrespetuoso, deja de tener sentido ético y moral. Ya que ha salido el tema, la infidelidad es, para mí, la mayor falta de respeto que existe entre parejas. Es signo de carencias en los pilares básicos y sinónimo de degradación de la confianza. No la apruebo de ninguna de las maneras.  

Así que, tengáis pareja o no, mis argumentaciones parten de la base que dichas fantasías sexuales deben ser consentidas y respetuosas.

No conozco a nadie que diga que no a cosas como un aumento de sueldo, que os toque la lotería, unas vacaciones pagadas, un regalo imprevisto, etc. Nadie dice que no, porque son cosas que nos proyectan a un estado de felicidad emocional. Nos sentimos bien y lo aceptamos de buena gana. Y todos hemos soñado con ello. “Ojalá me toque la lotería”, ¿verdad? Son anhelos con los que fantaseamos de vez en cuando.

Pues con el sexo ocurre lo mismo. Con la única diferencia que sólo depende de uno mismo y de la persona (o personas) con las que deseamos cumplir nuestras fantasías. No depende del azar o del alineamiento entre Júpiter y Saturno. Desde este punto de vista, son sueños alcanzables que requieren de poco esfuerzo y se traducen en una satisfacción física, química y mental.

Efectivamente, cumplir una fantasía sexual potencia todos los planos de nuestro SER. A nivel físico, que os voy a contar. Placer, goce, disfrute … todo lo que se os ocurra. A nivel químico, una explosión en nuestros ciclos bioquímicos se traduce en una segregación de numerosas hormonas neurotransmisoras que nos narcotizan biológicamente. Y a nivel emocional, sentimos una inyección de felicidad que nos lleva a un plano de bienestar infinitamente superior al que sentimos cuando ponen de oferta los melocotones en el super.

Así que todo parece indicar que debemos perseguir y llevar a cabo nuestras fantasías sexuales, insisto, de forma respetuosa y consentida. Pues, ojo, hay que tener una cosa importante en cuenta. La frustración. En las múltiples conversaciones que hacía alusión al principio, dentro y fuera de mi consulta, siempre he tenido que advertir de la frustración. Qué ocurre cuando intentamos hacer realidad nuestras fantasías sexuales y, básicamente, todo sale al revés. Con un ejemplo, lo entenderéis.  Una fantasía bastante común es la de hacer el amor en la playa. Quienes lo hayáis probado, habréis podido comprobar que la situación puede ser algo diferente a la protagonizada por Burt Lancaster y Deborah Kerr en “De aquí a la Eternidad, 1954”, en especial, si la arena es finita como la de las playas de San Juan de Alicante. No entraré en detalles de lo molesta que puede ser la arenita de turno en ciertas partes de nuestro cuerpo. Ese pequeño detalle no lo habíais tenido en cuenta, ¿eh?

¿Cómo revertimos la frustración? ¿cómo luchamos contra ella? Pues con una de las armas más poderosa que existe. Con el humor. En lugar de hundirse en el infortunio, y desistir en futuras fantasías, una buena risa con tu (o tus) compañeros de fatigas, es la mejor solución. Trivializar la escena, minimizar los daños y, sobre todo, seguir fantaseando, es la mejor terapia.

Se que la escena de sexo travieso en la playa encontrará a los más aventureros con una risa irónica. Pero a vosotros, que tenéis fantasías más “elaboradas”, os digo lo mismo. No caigáis en la frustración de no cumplir al detalle con vuestras épicas. Es importante ser flexible, dejarse llevar, relajarse y disfrutar del camino.

Las fantasías sexuales, por tanto, tienen mucho poder. Están al alcance de vuestras manos. Son accesibles. Así que luchad por ellas. Cumplid vuestros sueños más húmedos. Si tenéis pareja, hacédselas saber a vuestro (o vuestra) compañera de viaje. No tengáis miedo. Porque todo vale en el sexo si es consentido, respetuoso y no caéis en frustraciones. Desde hacer el amor a la luz de la luna hasta la perversión en un episodio íntimo sadomasoquista, todo es perfectamente válido.

Y, por descontado, cuando hagáis realidad vuestras fantasías sexuales, no paréis, seguid soñando despiertas y despiertos. Buscad nuevas fantasías. No caigáis en la pereza de la alcoba. Porque no hay nada como el buen sexo para empoderar vuestra felicidad y la de vuestras parejas. Y si, llegado un punto, ya habéis exprimido vuestra imaginación, no dudéis en poneros en contacto conmigo.

Porque en Pleasure Health Clinic, tenemos mucha imaginación y recursos de todo tipo.