¿El amor sólo dura cuatro años?

Llevo unos días leyendo en la prensa digital artículos con titulares parecidos al título de este post. No sé si es casual, pero, recientemente, una pareja ha venido a mi consulta haciéndome una pregunta similar. Así que creo que es el momento de daros mi opinión basada en mi experiencia.

Básicamente, se trata de responder a la pregunta de si el amor es perecedero o no.

Bueno, pues lo primero debería ser saber cuál es la definición de “amor”. La RAE propone varias alternativas de las que yo he seleccionado tres para mis argumentaciones: 1) Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. 2) Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien. 3) Tendencia a la unión sexual.

Si observamos, estas definiciones incluyen palabras como ‘naturalmente’, ‘atrae’, ‘reciprocidad’, ‘unión’, ‘energía’, ‘convivir, ‘crear’, ‘afecto’, ‘entrega’ o ‘unión sexual’. Palabras que, aisladas, ya de por si son muy bonitas. Son palabras que despiertan un gran interés, y en cualquier frase pueden quedar perfectas. No hace falta que las usemos referidas al amor para que sean estupendas. Pero el caso es que, si están referidas al amor, y si volvemos a leer las definiciones, nos daremos cuenta que las mismas palabras se tornan muy poderosas. Ahora entenderéis mi razonamiento.

No hace falta que volváis a leer las definiciones, pero ya os digo yo que la RAE no incluye en la definición de amor las palabras ‘hipoteca’, ‘madrugar’, ‘impuestos’, ‘Mercadona’, ‘actividades extraescolares’, etc. ¿Verdad que no? Estas palabras no son tan agraciadas como las anteriores. Sin embargo, son nuestro día a día. Y tenemos que vivir con ellas. Nos guste o no nos guste. ¿Vais viendo por donde voy?

Hace un tiempo, escribí un post que llamé “Felicidad y Sexualidad” y os hablé del empoderamiento de ambos a través de nuestros ciclos bioquímicos. Esas drogas que nuestro organismo segrega de forma natural que son idénticas en ambos casos. La dopamina, la oxitocina, la feniletilamina, etc. Y también os hable del cortisol. Bueno, parece claro que el amor esta más ligado a las primeras hormonas neurotransmisoras y que el cortisol esta más ligado a nuestro día a día.

Los artículos a los que hacía referencia al principio concluían que el amor debería ser perecedero basándose, básicamente, en que el cuerpo humano se acostumbra a esos ‘narcóticos del amor’ y que, pasados unos años, dejan de ser efectivos.

¿En serio? ¿de verdad? Sabéis que soy científica de formación, y la ciencia, a veces, hay que saber interpretarla. En este caso, nos falta una variable importante en la ecuación del amor. Una variable fundamental que, de hecho, revierte la argumentación que, viniendo al caso, planteaba Fredy Mercury (cantante de Queen) en su canción ‘Who wants to live forever” que remataba en el texto de la letra diciendo “when love must die” (“quien quiere vivir para siempre, cuando el amor debe morir”).

Nos falta una variable de especial trascendencia en nuestra ecuación que lo cambia todo. La palabra clave: actitud emocional.

De la misma forma que pagamos religiosamente la hipoteca, madrugamos todos los días para ir a trabajar, estamos al día con nuestros impuestos, vamos al Mercadona todas las semanas y llevamos a nuestros hijos a sus actividades extraescolares, y lo hacemos intentado mantener el cortisol a raya. cualquiera diría que estamos enamorados de todas esas cosas en lugar de nuestra pareja. 

¿Por qué nos despistamos con aquello que nos produce verdadera felicidad y placer?. ¿Por qué no cultivamos aquello que un día fue maravilloso para que no ‘tenga que morir’?. ¿Por qué no destinamos una parte del día a comunicarnos con nuestra pareja para seguir potenciándonos el uno con el otro?. ¿Por qué no somos capaces de entender que nuestra pareja es de las pocas personas que escogimos voluntariamente para compartir nuestra vida?. ¿Por qué no mimamos la convivencia?. ¿Por qué no compartimos más abrazos con nuestra pareja?. ¿Por qué no hacemos más el amor?. ¿Por qué preferimos la rutina que, inevitablemente, conlleva a la desidia?.

La respuesta es fácil. Porque nadie os ha enseñado cómo hacerlo. Porque nadie os ha explicado cómo ser activos emocionalmente.

Uno de mis objetivos en Pleasure Health Clinic es activaros emocionalmente para que tengáis todas aquellas herramientas para seguir enamorados de vuestras parejas toda la vida. Para que seáis felices toda la vida y para que disfrutéis de vuestra sexualidad toda la vida.

Por cierto, la pareja de la que os he hablado al principio que vino a mi consulta, me planteó dicha pregunta basándose, precisamente, en que sus encuentros íntimos habían disminuido sustancialmente tras los 5 primeros años de convivencia. Hace dos días recibí de ellos uno de los mensajes más bonitos que me han enviado mis pacientes “Sandra, gracias por devolvernos la ilusión de vivir”

Así que … El Amor No Es Perecedero!!!